miércoles, 31 de agosto de 2011

Diario de una Pasión



Con la pasión que uno ama, es la puerta con la cual construye su historia y da vida a la vida. Te Amo inconmensurablemente Teffy. My Preciosa Niña.

viernes, 26 de agosto de 2011

ODA DESTERRADA



¡Oh! misteriosa noche que penumbras tus ojos
Bajo esta vela que arde la luz indescifrada
Dejad, que se postren las letras desencantadas
Ante mis cosmogonías solitarias
Que el laberinto los pierdan
En el azar de volver a pronunciarse en mis labios.


Tu que conoces como las estrellas
Al igual que mi credo de contadas palabras
Que habitan hoy en el deseo
De un pozo profundo en la casa del mar
Donde asaltan las dudas, lo amores y el nacer.


Los minutos se inyectan segundos de confusión
Esparcen su virus alrededor del corazón
Se extirpa sin anestesia a la filosofía
Su razón queda en la licencia de no circular
De comenzar en un punto y seguir a otro
Terminando en el punto nada, es decir YO.

Porque, Si me falta el TU Amor,  yo soy Nada.

Autor: Juan Alberto, Castañeda Méndez.

lunes, 22 de agosto de 2011

Juntos nosotros

Qué pura eres de sol o de noche caída,
qué triunfal desmedida tu órbita de blanco,
y tu pecho de pan, alto de clima,
tu corona de árboles negros, bienamada,
y tu nariz de animal solitario, de oveja salvaje
que huele a sombra y a precipitada fuga titánica.
Ahora, qué armas espléndidas mis manos,
digna su pala de hueso y su lirio de uñas,
y el puesto de mi rostro, y el arriendo de mi alma
están situados en lo justo de la fuerza terrestre.

Qué pura mi mirada de nocturna influencia,
caída de ojos oscuros y feroz acicate,
mi simétrica estatua de piernas gemelas
sube hacia estrellas húmedas cada mañana,
y mi boca de exilio muerde la carne y la uva,
mis brazos de varón, mi pecho tatuado
en que penetra el vello como ala de estaño,
mi cara blanca hecha para la profundidad del sol,
mi pelo hecho de ritos, de minerales negros,
mi frente, penetrante como golpe o camino,
mi piel de hijo maduro, destinado al arado,
mis ojos de sal ávida, de matrimonio rápido,
mi lengua amiga blanda del dique y del buque,
mis dientes de horario blanco, de equidad sistemática,
la piel que hace a mi frente un vacío de hielos
y en mi espalda se torna, y vuela en mis párpados,
y se repliega sobre mi más profundo estimulo,
y crece hacia las rosas en mis dedos,
en mi mentón de hueso y en mis pies de riqueza.

Y tú como un mes de estrella, como un beso fijo,
como estructura de ala, o comienzos de otoño,
niña, mi partidaria, mi amorosa,
la luz hace su lecho bajo tus grandes párpados,
dorados como bueyes, y la paloma redonda
hace sus nidos blancos frecuentemente en ti.
Hecha de ola en lingotes y tenazas blancas,
tu salud de manzana furiosa se estira sin límite,
el tonel temblador en que escucha tu estómago,
tus manos hijas de la harina y del cielo.

Qué parecida eres al más largo beso,
su sacudida fija parece nutrirte,
y su empuje de brasa, de bandera revuelta,
va latiendo en tus dominios y subiendo temblando,
y entonces tu cabeza se adelgaza en cabellos,
y su forma guerrera, su círculo seco,
se desploma de súbito en hilos lineales
como filos de espadas o herencias de humo. 

Pablo Neruda.

viernes, 19 de agosto de 2011

PEINANDO MIRADAS



Mirar al amor, y sentir felicidad
Por sus miradas seráficas
Un  cuerpo indefinible
En el dorsal de retorcerse
Como una masa de miel,
Ante el suburbio de las estancias
De ser un frente de miradas.

Mirar al cielo, que pequeñez
Ser pequeño por la razón
De que existe inmensidad
Aquella que desconoce el corazón
Queriéndolo conocer
Con el Amor de oído.

Mirarme, que ironía
Exigir libertad
Sembrando agujas
Exigir versos
Callando a granujas

Pidiendo ilusionado
Un familiar beso
Que conoce el sendero
De la piel que siente
De los labios, su lozanía.

Mirar a un solo hogar
Y ahogarme con su hurgar
De palabras balsámicas,
Con su alquimia de labios
Jugar con las miradas
De melifluos juegos

Tú me miras y yo no te miro
Yo te miro y tú no me miras
Nos tentamos como los fuegos
Y nos miramos, fulminados.

Mirar con los detalles de observar
A un mundo de principio
Que esparce su retórica al hablar
Como un Mozart de la palabra
Lentas, para conmover
Suaves, para encomendarte vida
Cautelosas, para decidir caminar
Fuertes, para sobrevivir de sonajas
Besadas, para poder respirar.

Se despeja las tormentas y la nube,
El caudal de luz de nacimiento se descubre,
Cayendo sobre la piel
Sonámbula y confundida,
Como órganos desgarrados
Con manos de esperanza
Triturados con caricias
Despezados con besos
Y congelados con un abrazo
Hasta la puerta.

Mirar un regreso, que nostalgia
Un recorrido de silbidos
Trágicos y despabilados ruidos
Para un hermoso día

En este faro de refugio
De la ausencia sin deseo
En la soledad desnuda
En las escarlinatas de la muerte
Escribo en perpetuo recuerdo,
Cuantas veces, te pienso.

Y una mirada de compasión
Pidiendo de que me compadezca
Al silencio de mis silencios,
Por los inmóviles pulsos
Del sinfín de la noche
Tan raudal y caudaloso
Como el rio Ucayali
Pero tiernos como
El lugar de pucacunga.

Mirar al mar, y decir que triste
Diciendo sin tristeza
Por lógicas omisiones
Estamos a su amargura
De estar cerca de pensiones
Como pedazos de aprendizaje.
Ya que Fransisco de Asis
No pudo con lo salvaje
Del lobo sangriento y humano.

Solo queda sentir y pensar
En reencarnar con cada noche
De uña cortada por su mirada
La palabra “resistencia”

Mirar a un insultativo carajo
Bajo la mermelada de una sonrisa
Hacia ti mismo, como
Preguntándote
¿Qué hiciste?
Porque reíste, cuando quisiste llorar
Convirtiendo cada lagrima
A carjadas de sinfonía
Porque te equivocaste
En lugar de ir al norte te fuiste al sur
Porque no crees
En ciudades sin respuestas
Porque quieres hablar
Con ríos sin habla
Porque te exiges en escuchar
Las cumbres sin eco
Porque quieres gritarles
A los mares mudos
Y porque el poder de las palabras
Cuando estas peinando miradas.

Autor: Juan Alberto, Castañeda Méndez